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Llamado
a integrarse en un futuro no lejano a la categoría
de "países forestales emergentes",
Uruguay se encuentra privilegiadamente ubicado en la
misma latitud del hemisferio sur donde actualmente se
desarrollan los principales emprendimientos forestales
de Australia, Nueva Zelanda, Argentina, Chile y Sudáfrica,
y comparte con esta última el mismo piso geológico.
Las políticas ejecutadas en Uruguay desde finales
de la década de los ´80 han derivado en
un fuerte incremento del ritmo de forestación
que se ha elevado desde menos de 2500 hectáreas
al año entre 1975 y 1988 hasta las 60 mil hectáreas
al año de finales de la década de los
´90.
Hoy en día, la superficie boscosa del país
cubre casi un millón de hectáreas, de
las cuales un 38% corresponde a bosques artificialmente
plantados. De éstos, unas 200 mil hectáreas
han sido forestadas con fines industriales, mientras
que el resto corresponde a plantaciones de protección
costera o realizadas con finalidades eminentemente agropecuarias.
El proceso fue respaldado por la sanción de una
ley de promoción de la forestación artificial
y de protección del bosque nativo. La norma y
sus decretos reglamentarios exoneraron del pago de todo
tributo a las superficies cubiertas por bosques y determinaron
el reintegro parcial de los costos de forestación,
el acceso a líneas especiales de crédito
y la eliminación de los aranceles a la importación
de bienes de capital e insumos para empresas que utilizan
madera nacional o desarrollan actividades compatibles
con los fines generales de la política forestal
del país. Estos beneficios se obtienen cuando
las forestaciones se realizan en tierras de prioridad
forestal.
Dicha prioridad forestal de los suelos fue determinada
de forma de que no compitiera con las producciones agropecuarias
tradicionales. Además, de acuerdo a los criterios
fijados para el otorgamiento de los incentivos previstos
por la ley, las plantaciones se concentran en pocos
géneros y especies que exhiben excelentes tasas
de crecimiento en el país (eucaliptos, pinos
y salicáceas).
En cuanto al futuro del negocio forestal en el Uruguay,
las proyecciones determinan que la oferta nacional de
madera en el corto plazo presentará un crecimiento
vertiginoso. El ritmo será sostenido y determinará
que en el año 2004 la oferta de madera del país
supere los 8 millones de metros cúbicos y que
en el año 2010 sobrepase la barrera de los 9.5
millones de metros cúbicos.
Por otra parte, los estudios permiten establecer que
la mayor parte de la materia prima disponible provendrá
del género Eucaliptos (7.4 millones de metros
cúbicos en el año 2004 y 8.7 millones
de metros cúbicos en el año 2010), así
como que - tomando en cuenta la tendencia de plantación
de los últimos años- los volúmenes
de la oferta de E. Grandis y E. Glóbulos serán
similares, aunque con una leve supremacía para
esta última variedad.
En materia geográfica, se prevé que sea
el litoral oeste del país el que aporte la mayor
oferta de madera. La región centro-norte concentrará
la oferta de pinos, mientras la región sur-este
proveerá casi exclusivamente madera de Eucaliptos
y básicamente de E. Glóbulos, dada la
marcada aptitud de esta especie por el clima marítimo.
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